Por qué

Invertir en la infancia es  una buena idea

En Acude estamos convencidos de que el éxito en la construcción de un mundo mejor depende del punto de partida, es decir, el nacimiento de los niños y niñas.

La evidencia es abrumadora: la inequidad comienza desde el nacimiento de las personas, y por ello es fundamental que los esfuerzos de los gobiernos y de las organizaciones internacionales y de la sociedad civil se orienten a la atención, desarrollo y aprendizaje de los niños y niñas desde el momento en que nacen, en especial de aquellos que viven en países del Tercer Mundo.

Comenzar temprano trae enormes ventajas:

  • Los programas aplicados a tiempo producen efectos a largo plazo en el desarrollo de la inteligencia, la personalidad y la conducta social.
  • La equidad en la calidad de estas iniciativas genera igualdad en el desarrollo de las habilidades, en el rendimiento escolar, en la salud y en el éxito en la vida adulta.

¿Vale la pena? ¡Claro que sí! Quienes a través de Acude nos ocupamos de atender el bienestar de la infancia, la calidad educativa, la formación ciudadana y la participación social en educación lo sabemos: el mejor dinero invertido es el utilizado en el cuidado y educación de los niños y niñas desde el primer día de su vida.

En Acude creemos que…

  • La inequidad comienza desde la gestación humana y produce efectos sociales y económicos negativos.
  • La educación puede contribuir a disminuir tal inequidad.
  • Los limitados presupuestos públicos y privados deben asignarse prioritariamente a programas y proyectos que generen el mayor bienestar posible a la sociedad.

Luchamos contra la desigualdad

En Acude pensamos que es urgente detener el ciclo de pobreza que existe en nuestro país, invirtiendo en educación de buena calidad y fortaleciendo la democracia participativa. Solo así disminuirá la enorme brecha social y económica existente.

¡El momento de hacerlo es ahora! Mira cómo lo hacemos 

Es parte de nuestra realidad

En México, un país de grandes contrastes, la pobreza se concentra en los grupos más vulnerables, entre ellos los niños, niñas y adolescentes. Y su situación empeora si viven en zonas rurales y son indígenas.

Por desgracia, nuestro país ha avanzado poco en la reducción de la desigualdad existente. Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), los ingresos de la población más rica es 28.5 veces mayor que los de los de la gente de menores recursos.

Juntos podemos hacer algo para apoyar a los niños y niñas que menos tienen.

¿Y los adultos?

En Acude también trabajamos con los adultos –docentes, directores de escuela, padres de familia, diseñadores de políticas– para cambiar la forma como miran a la infancia. Tenemos muy claro que todos ellos tienen un papel muy relevante para propiciar un mundo más generoso, atento y amable con los niños.

El primer paso es interesar a los adultos en el simple acto de escuchar con atención –con todos los sentidos– los cien lenguajes con los cuales se comunican los niños.

Y, sobre todo, es necesario dar la palabra a los niños. Porque no es suficiente escucharlos con atención. Debemos reconocer que tienen mucho que decir y dar, algo distinto a lo que como adultos sabemos y hacemos.

F Tonucci

“Nadie puede representar a los niños sin preocuparse por consultarlos, por implicarlos, por escucharlos. Hacer hablar a los niños no significa que resuelvan los problemas creados por nosotros. Significa, en cambio, aprender a tener en cuenta sus ideas y propuestas.”

Francesco Tonucci

Conoce nuestros proyectos